El juzgamiento del adiestramiento en la historia
Un debate histórico y permanente
Por CESAR TORRENTE1, Juez 5* de la Federación Ecuestre Internacional. 2026.

Desde que comencé a competir en adiestramiento en los años setenta, siempre he oído diversas críticas sobre la forma en que los jueces desempeñan su labor. Cuarenta años después, la controversia y las quejas continúan; este artículo analiza brevemente la historia de los sistemas utilizados, así como los avances y los retos para el futuro.

Debo comenzar por reconocer que durante mis casi tres décadas como jinete fui uno de los más implacables críticos de la labor de los jueces, que en muchas oportunidades eran personas que jamás habían montado y mucho menos competido, que juzgaban dando notas entre 5 y 6, que raras veces daban un 7 y nunca daban un 8 o un 9, pero que tampoco se atrevían a eliminar un caballo irregular o a dar malas notas cuando se veían desastres en las pista, lo cual llevaba a que todos los jinetes de una prueba siempre estuvieran entre 62 y 65%.
Se trataba, usualmente, de profesionales de otras disciplinas —abogados, médicos o arquitectos—, con gran reconocimiento en sus respectivas actividades, pero con muy poca preparación y experiencia en el deporte y en el juzgamiento mismo.
Aunque la situación actual del juzgamiento no es perfecta, y se trata de una labor humana que siempre será susceptible de mejora, creo que un breve repaso de la historia nos permite reconocer que hemos avanzado mucho en las últimas dos décadas y plantear las nuevas posibilidades que ya se prevén para el futuro cercano.
Los datos históricos que presento a continuación son tomados del libro de Alois Podhajsky, The Art of Dressage – Basic Principles of Riding & Judging , y del artículo Dressage judging at the Games – was it always corrupt? publicado por Horsemagazine en julio de 2021. De acuerdo con Podhajsky, las pruebas se originaron en Austria y, al comienzo, había una prueba preliminar y otra principal.
En la prueba preliminar, los jinetes debían montar unos ejercicios preparados por uno de los jueces antes de iniciar, y un panel de 1 a 3 jueces evaluaba la presentación y determinaba los resultados. En la prueba principal, que se desarrollaba ante el público, los caballos debían presentarse en grupo y seguir las órdenes del juez para comparar las distintas presentaciones. Al inicio, los jueces se sentaban juntos en una misma mesa, y el presidente decidía y dictaba los comentarios a una secretario.
1 All copyrights reserved. Cesar Torrente. 2026
Las Lecciones2
El solo hecho de haber pasado de seguir los comandos de un juez, o de tener a federaciones nacionales inventando lecciones sin criterios técnicos, a las lecciones actuales es un gran logro. Por inverosímil que parezca, recuerdo que, siendo adolescente en Colombia, pregunté por qué ciertas lecciones eran predominantemente hacia una mano y no simétricas, y la respuesta fue que la persona que las había elaborado competía y que su caballo era más flexible a esa mano que a la otra. Hoy en día, las lecciones que prepara la FEI3 para los eventos internacionales o la USDF4 para Estados Unidos, y que usan la casi totalidad de los países latinoamericanos, son el resultado de juiciosos análisis sobre los ejercicios que mejor permiten el desarrollo del caballo desde sus inicios en la disciplina hasta el Gran Premio (GP), constituyen un gran avance.

La mayoría están muy bien estructuradas y bien recibidas por la comunidad deportiva, y son objeto de constantes revisiones para asegurar su excelencia. Por ejemplo, ya la FEI analiza la posibilidad de incluir en el GP ejercicios como estirar hacia adelante y hacia abajo en el trote o ceder con las dos riendas en el galope, para demostrar la soltura, la relajación y la liviandad del contacto. En este aspecto, sin lugar a dudas, el avance ha sido muy importante.
¿Los jueces deben sentarse juntos o separados?
El hecho de contar hoy día con, 3, 5 o 7 jueces, dependiendo del nivel, situados alrededor del rectángulo, para poder evaluar los binomios desde diferentes puntos de vista, y, sobre todo, para que cada uno exprese su opinión libre y personal sobre lo que ve, es un avance frente a la idea original de todos los jueces sentados en la misma mesa, siguiendo las directrices del presidente o de la personalidad más fuerte del grupo.
Esta diferencia de posiciones de los jueces nos debe hacer entender que las notas no pueden ser siempre exactamente iguales, porque desde cada ángulo se puede observar algo diferente, sin que esto justifique de ninguna manera las diferencias de muchos puntos que a veces todavía presenciamos y que, por supuesto, nadie quiere ver. Si queremos notas exactamente iguales, pues volvamos a sentar a los jueces en una mesa en C, pero no creo que nadie pueda ver en ello una alternativa viable.
Por supuesto que en este aspecto también hemos avanzado y esto sin contar que los Olímpicos y Juegos Ecuestres Mundiales inclusive cuentan con el JSP5, para corregir errores tales como número de cambios en una diagonal o batidas en un piaffe.

2 Tablas en Mexico o Tests en EU
3 Federación Ecuestre Internacional
4 Unites States Dressage Federation
5 Panel de Supervisión de Jueces
La publicidad o confidencialidad de las notas y los comentarios
El tema de si las notas de los jueces deben ser públicas o no, también tiene una larga historia. En los años 30, en una conferencia en París, el representante austríaco en la FEI, el General von Pongracz, propuso el método de juzgamiento abierto, según el cual las notas debían hacerse públicas inmediatamente después de la prueba de cada jinete. La propuesta no fue aceptada por la asamblea general. En esa oportunidad el tema fue rechazado por la asamblea con el argumento de que un juzgamiento equivocado podría molestar al público e ir en detrimento del deporte.
El General alegó en ese entonces: “El jinete se encuentra bajo el foco de la opinión pública. Y lo mismo ocurre con el juez. El público tiene derecho a expresar su opinión sobre cualquier conducta inapropiada de un jinete. Del mismo modo, puede manifestarse en contra de una decisión injusta de un juez. En tales casos, resulta irrelevante si el error de juicio obedece a una falta de conocimiento o a una debilidad de carácter. Un juez de esa índole debería ser apartado del jurado.”

El número de jueces, la posibilidad de modificar notas y la inmediatez de los resultados
En los Olímpicos de Berlín hubo 3 jueces y, por sorprendente que parezca, se ocultó por meses su nombre; el número subió a 5 en los Olímpicos de Helsinki 1952, pero al final de cada prueba el presidente se reunía con sus colegas para modificar las notas que tuvieran una diferencia de 4 puntos, lo cual hacía que los jueces de más trayectoria o fuerte personalidad impusieran su criterio. Es importante mencionar que en esos juegos todos los jueces fueron oficiales de caballería, dada la gran influencia de las fuerzas armadas en ese entonces6.
En 1960, los Juegos Olímpicos de Roma también enfrentaron grandes dificultades. Los resultados no se publicaron hasta cuatro días después, toda vez que los jueces se reunieron durante ese periodo para revisar los videos, algo impensable en nuestros días.

En Tokio, 1964, la revisión de los videos tomó días, y en México, 1968, la revisión de las notas se tomaba casi el mismo tiempo que la prueba misma, e incluso a veces hasta una hora, lo que hizo que el público abandonara el lugar con muy poca presencia en la premiación y con la consecuente crítica del sistema. Vale aclarar que, en estos dos eventos, las notas del juez en la pista larga no contaban para la clasificación y solo se usaban para discutir las diferencias.

Solamente en Múnich, en 1972, los 5 jueces, que estaban separados y cada uno con su secretaria, tenían que entregar sus resultados, los cuales fueron calculados a mano a la mayor brevedad posible.
Hoy en día, en la gran mayoría de concursos nacionales e internacionales, las notas se conocen de manera inmediata y los jinetes pueden adicionalmente ver los comentarios de los jueces. En la actualidad se discute si esos comentarios deben ser abiertos al público, como, en mi opinión, deberían ser para que los jueces puedan explicar el porqué de una nota y en aras de una total transparencia. Sin embargo, los detractores de esta posibilidad argumentan que su publicación puede afectar el valor de los caballos o crear predisposiciones para eventos futuros.
6 Jennifer O. Bryant, Olympic Equestrian: a Century of International Horse Sport. (Lexington, KY: Blood-Horse Publications, 2008).

El sistema de educación de jueces de la FEI
Desde hace aproximadamente 15 años, la FEI puso en marcha un sistema de evaluación de jueces que incluye los requisitos para ingresar al sistema, los requerimientos para avanzar en los 4 niveles existentes y un sistema efectivo de evaluación permanente y de requisitos para permanecer en él. Esto contrasta, con épocas anteriores en las cuales los jueces simplemente eran nominados por sus relaciones personales con directivos y los ascensos seguían el mismo criterio.
Hoy en día, los jueces deben acreditar experiencia como jinetes, competidores y jueces, deben pasar exámenes de inglés, cursos, exámenes orales y escritos, así como entrevistas y análisis de casos, todo lo cual asegura de mejor manera que el ingreso al sistema y los ascensos obedezcan a criterios objetivos.
Obviamente, el sistema FEI puede mejorar, y puede ser más un sistema de preparación que de simple evaluación, como parece ser el criterio actual, pero sin duda es un gran avance y continúa en continua evolución.

¿Juzgamientos nacionalistas?
La historia también demuestra que, durante muchos Juegos Olímpicos, el juzgamiento fue desafortunadamente de carácter nacionalista.
Sobre el juzgamiento de los Olímpicos de 1956 en Estocolmo, Podhasky decía lo siguiente: “El comportamiento del jurado contradijo flagrantemente los esfuerzos de los organizadores. Dos de los cinco jueces no tenían compatriotas entre los competidores. Otros dos solo otorgaron medallas a sus propios compatriotas, a quienes colocaron en primer, segundo y tercer lugar, mientras que los demás jueces no superaron el octavo, decimoquinto, decimonoveno y vigésimo tercer puesto. Lo más indignante es que esto ocurrió a pesar de que, por primera vez, los jueces habían hecho el juramento olímpico de imparcialidad y justicia. El quinto juez otorgó el primer lugar a un competidor de su país, mientras que a los otros dos compatriotas los ubicó en la mitad de la tabla, entre treinta y seis jinetes de diecisiete naciones.”
Lo anterior puso en riesgo la permanencia del deporte, lo cual se superó gracias a la intervención del príncipe Bernardo de los Países Bajos, pero, a raíz del incidente, solo se permitieron dos jinetes por país para los Juegos Olímpicos de Roma, lo que eliminó la posibilidad de medallas por equipos.
Un análisis objetivo de las últimas cuatro olimpiadas nos demuestra que si bien hay algunas diferencias, estas son mínimas comparadas con lo que ocurría en el pasado, en muchos casos tienen su justificación y en todo caso no han desatado las grandes diferencias de otras épocas.
El futuro y la tecnología
Aunque el sistema ha evolucionado, las críticas continúan y no podemos, de manera alguna, hacer caso omiso de ellas. Por ello, tanto la FEI como el IDOC7 y los jueces continúan trabajando conjuntamente para mejorar de manera continua el sistema. Por ello, uno de los aspectos fundamentales del Dressage Working Group, que viene trabajando desde 2024, es identificar oportunidades de mejora en el sistema de juzgamiento.8
Hoy en día, en todos los seminarios y eventos relacionados con el adiestramiento, se insiste en que la perspectiva de los jueces debe priorizar el bienestar del caballo, toda vez que el futuro del deporte depende de la eficacia con la que logremos proteger este principio. El juzgamiento y las reglas han cambiado en una dirección que premia un estilo de montar armonioso y correcto, y la tecnología, puede jugar en el futuro un papel adicional en esta tarea.
Desde hace varios años, en ciertos eventos internacionales, el grado de dificultad de las pruebas musicales se calcula por el computador, tomando como base un catálogo de combinaciones y transiciones difíciles, y hoy en día ya se exploran nuevas herramientas que podrían identificar aspectos como cojeras, geometría, número de batidas en una pirueta o de diagonales en un piaffe, o diámetro de una pirueta o cuánto avanzó un caballo en un piaffe. Todos estos nuevos elementos, con seguridad, nos ayudarán a los jueces a cumplir mejor nuestra misión de evaluar objetivamente los binomios.

No creo que debamos temerle ni a la tecnología ni a un reemplazo de los jueces por la misma. La tecnología que siempre debe ser considerada como una herramienta al servicio de un objetivo final, que él, es el mejoramiento de nuestra misión, pues, como dijo Bill Gates, “La tecnología es solo una herramienta. Lo importante es que tengas fe en la gente, que sean básicamente buenas e inteligentes, y si les das herramientas, harán cosas maravillosas con ellas”. Y yo tengo fe en los jueces porque he sido testigo constante de su esfuerzo diario por mejorar, por juzgar según su mejor entendimiento y volviendo siempre a las bases, al buen montar, porque, como ha dicho Tornblad, “A la larga no se puede forzar a un caballo. El adiestramiento no es sumisión… es cooperación entre caballo y jinete.”9

7 International Dressage Officials Club
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